A medida que pasa el tiempo, este hilo sufre todos los cambios por los que nosotros pasamos: se quiebra, se retuerce e incluso se llega a deshilachar de manera en la que nosotros aún podemos arreglarlo... pero llega un momento en el que ese hilo, que tanto ha soportado, se rompe definitivamente y no es posible arreglar ni unir de nuevo los trozos que se han separado.
Tarde o temprano, todos los hilos se acaban rompiendo. Lo único que podemos hacer es aprovecharlo de la mejor manera posible.
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