Querida tú:


Han pasado ya muchos años desde que te vi por última vez y por eso he decidido escribirte para que sepas de mi. Que no me pusiera en contacto contigo antes, no significa que me haya olvidado de ti en todo este tiempo, al revés, te he tenido presente en cada instante de mi vida.
Te escribo porque creo que es el momento de contarte algunas cosas que, aunque irás descubriendo con el paso del tiempo, merece la pena que sepas. 

Te queda un largo camino por recorrer, todo cuanto crees conocer ahora, cambiará con el paso de los años y del tiempo. Tendrás que sufrir cambios muy grandes en tu vida a los que te costará adaptarte y algunas personas no ayudarán mucho a que eso sea más fácil... 

Por tu vida pasarán muchas personas, de las cuales, solo unas pocas merecerán la pena. Aprenderás a base de equivocarte mucho y de sufrir demasiado. Te harán tanto daño que creerás que todo el mundo está en tu contra y que solo hay gente mala en el mundo, pero eso cambiará cuando en uno de los peores momentos, conocerás a alguien que te hará cambiar de opinión y que cambiará tu forma de pensar, tu forma de ser y tu forma de enfrentarte a la vida.

Tendrás que tomar decisiones a medida que vayas creciendo y algunas no serán nada fáciles. Muchas de ellas te dolerán al principio, pero sabrás que es lo correcto para ti, aunque cueste. 

Pero tranquila, no todo será malo. Vivirás un montón de momentos buenos en los que disfrutarás y aprenderás a sentir la vida. Cosas que parecían imposibles que sucedieran, se harán realidad ( pero recuerda que solo porque tú creíste y luchaste de verdad por ellas). Te esforzarás por lo que quieres, aunque te costará un poco porque tanto tú como yo sabemos que eres algo vaga... pero que se le va a hacer, somos así. Aprenderás también a diferenciar las cosas importantes de las que no lo son, a darle más importancia a la gente que te quiere que a la que te ha despreciado... y muchas cosas más que irás comprendiendo con el tiempo y a medida que vayas creciendo.

Ante todo, te escribo esta carta porque sé que una vez te dio por pensar en mi, y te preguntaste como serías cuando fueras yo... y este es el resultado. La verdad es que no tengo ni idea de cómo creías que ibas a ser con veintiún años, pero yo estoy bastante contenta de ver en lo que me he convertido y he aprendido con el tiempo, así que supongo que tú también lo estarás. 

No quiero despedirme de ti sin decirte algo importante, que quiero que sepas y que lo tengas presente siempre. Nunca dejes de luchar por lo que quieres, aunque vengan millones de personas a decirte que no lo conseguirás o que no vales para ello, ignóralos y ve a por ello. Y lo más importante de todo, mantente fuerte, pase lo que pase. Sabes que puedes, se que puedes. 

Recuerda, que jamás me despediré de ti para siempre. Nunca podría hacerlo, formas parte de mi.



P.D. Sigues siendo igual de graciosilla que siempre (aunque ahora con un humor más currado, claro está) y me he permitido el lujo de quitarte un poco-bastante la timidez que tienes encima, aunque no ha sido fácil. 

P.D.2. Ah, ah, ah. Se me olvidaba. Sigo intentando cumplir tus sueños... por ti, por mi.


1 comentario:

  1. Bueno, ya te lo dije ayer por Skype, pero te lo vuelvo a repetir por aquí: Me has emocionado, de verdad.

    Eres muy buena, y eso tienes que creértelo. Hay pocas cosas que leo que me hacen llorar, y esta ha sido una de ellas. Por algo será.

    Sigue así y gracias por escribir <3

    ResponderEliminar